Botritis: el enemigo del campo

Ambivalente y siempre presente

Una de las bestias negras del agricultor es la botritis. A pesar de los daños, paradójicamente, al menos en lo que respecta a la viticultura, puede también presentar una cara amable.

Qué es la botritis

Botrits es el nombre con el que se conoce la enfermedad que cierto hongo provoca en vegetales. La botritis es conocida en el entorno de la viticultura como podredumbre de Botrytis o podredumbre gris. En horticultura se conoce, simplemente, como moho gris. La llamen como la llamen, la enfermedad es provocada por una misma especie de hongo, Botrytis cinerea, presente en todas las zonas vitícolas de la península.

Este hongo pertenece al género Botryotinia de hongos ascomicetes, causante de varias enfermedades vegetales. El género incluye 22 especies y un híbrido.

Botrytis cinerea, en cualquiera de sus variedades, es un hongo patógeno de muchas especies vegetales, animales e incluso bacterias, aunque su hospedador económicamente más importante es la vid, sin dejar muy atrás a la fresa.

El nombre del género deriva del griego «botrys», o uva, el sufijo latino «-itis», o enfermedad, y «cinerea», que significa ceniciento en latín. aunque poético, en realidad el nombre del hongo no hace referencia las uvas, sino al racimo de las esporas del hongo en los conidióforos,[1] y la ceniza se refiere al polvillo de color grisáceo que forma la acumulación de esporas.

Como decimos, la botritis o moho gris es una enfermedad muy común en cultivos hortícolas como la vid o la fresa, pero también afecta a numerosas plantas de jardinería. Si observas manchas en las flores, daños en los frutos o los nuevos brotes comienzan a deformarse y pudrirse es muy probable que el responsable sea este hongo.

Así es: Botrytis ataca normalmente a los racimos de uva, pero no se limita a eso. Las flores son partes de la planta especialmente sensibles al moho gris por su delicadeza. Este hongo tiene más facilidad para infectar las zonas delicadas de la planta como flores, frutos o zonas en crecimiento, aunque puede afectar a cualquier órgano. Las especies con tallos y hojas menos consistentes o de estructuras más tiernas también tienen más posibilidades de contraer esta enfermedad.

Cómo actúa. Síntomas

Botrytis cinerea es un endoparásito: sus esporas aprovechan cualquier herida ocasionada en la planta para penetrar en su interior, donde permanecen hasta que se dan las condiciones ideales para su proliferación: temperaturas suaves (15-17 a 25ºC) y una humedad ambiental elevada (95%). Los periodos de lluvias repetidas o cualquier circunstancia en que la superficie de la planta permanezca mojada durante demasiado tiempo, son especialmente peligrosos.

El hongo inverna en los sarmientos, la corteza o las yemas de las plantas, y en primavera realiza la infección. Su penetración en la planta se produce formando conidios que se dispersan con el viento y el agua, penetrando a través de los estomas[2] o heridas provocados por las plagas de forma natural, o en cualquier momento en el que los tejidos están debilitados.

En verano los conidios también se propagan, en la vid, a través de las heridas provocadas en los granos por las polillas del racimo, por el ataque previo de otros hongos como el oídio, por el granizo o por animales, favoreciendo la infección.

Una vez activo el hongo, su desarrollo irá provocando la pudrición o necrosis de los tejidos infectados, que mostrarán diferentes síntomas dependiendo del huésped. Pueden aparecer zonas necrosadas, con aspecto de quemadura y, si hay humedad suficiente, se puede apreciar sobre ellas un polvillo gris, el micelio del hongo.

Prevención y control

Como en el caso de cualquier ataque fúngico, cuanto más aire y más sol encuentre el racimo menos le afectará la botritis. Por tratarse de un hongo, todos los métodos que favorezcan la circulación de aire y de luz ayudarán a dificultar su ataque y propagación.

  • En esta línea, el deshojado y desnietado ayudan a evitar grandes follajes en la cepa, logrando mayor ventilación y una mejor penetración de los productos aplicados sobre los racimos.
  • Un correcto control de plagas contra artrópodos (como el mosquito verde o las polillas del racimo en viñas, o la araña roja y el pulgón en los cultivos de fresa), así como la prevención de otras enfermedades fúngicas como la ceniza, ayuda a evitar la propagación del hongo, ya que las heridas producidas por estos agentes favorecen la infección.
  • Como siempre, la retirada de las partes afectadas para reducir el inóculo en las plantaciones es una medida a tener en cuenta, evitando restos vegetales cercanos y la acumulación durante las fases finales del cultivo de racimos sobre el suelo.
  • Control preventivo y reparador mediante la aplicación de fitosanitarios que actúan contra la brotritis.

Ozono: la alternativa respetuosa con el medio

Ya hemos visto que Botrytis cinerea puede sobrevivir en las plantas leñosas afectadas y en las yemas, así como sobre restos vegetales del suelo en descomposición, y en el agua de riego.

El riego con agua ozonizada elimina eficazmente los reservorios de hongos del suelo, dejando el área libre de peligro para el siguiente cultivo.

El uso de agua ozonizada para el riego consigue, además de proporcionar un agua completamente libre de microorganismos potencialmente peligrosos para las plantas, descontaminar el suelo, mejorando notablemente sus propiedades físico-químicas, con lo que los transforma en suelos más ricos en nutrientes, de los que la planta obtiene con mayor facilidad los elementos que necesita para un crecimiento vigoroso y sano.

Por otra parte, una vez detectado un brote de botritis, las fumigaciones con agua ozonizada han demostrado ser eficaces en el control de la enfermedad.

En efecto, el ozono disuelto en las concentraciones adecuadas en agua, puede ser utilizado como desinfectante foliar y de frutos, dado su alto poder biocida, capaz de eliminar los hongos y bacterias causantes de enfermedad en las plantas.

Pulverizaciones periódicas con agua ozonizada garantizan una cosecha abundante, y una plantación libre de hongos, con un aumento en la salud, resistencia y vigor de las plantas.

Asimismo, el ozono es un potente cicatrizante, por lo que es aconsejable su uso tras la cosecha o la poda ya que las heridas dejadas por las ramas o el fruto al ser cortados constituyen un paso franco para los microorganismos patógenos. Al acelerar el proceso de cicatrización y mantener las heridas libres de microorganismos (porque los destruye), las pulverizaciones con ozono garantizan que las plantas no se vean afectadas, no sólo por botritis, sino por las diversas enfermedades que pueden desencadenarse tras estas operaciones.

Las fumigaciones deben realizarse de manera que se asegure la completa humectación de las hojas (haz y envés), ya que, como hemos indicado, el hongo penetra por cualquier resquicio de la planta, ya sean accidentales o naturales, como los estomas situados en el envés de las hojas.

La cara amable de botrytis: la podredumbre noble

Botrytis cinerea, como hemos visto, es un enemigo temible para muchas plantas, pero, en ciertas condiciones, puede aprovecharse para elaborar unos extraordinarios vinos dulces de uva blanca.

Para la mayor parte de nosotros, sólo el nombre da “mal rollo”: que un vino provenga de la podredumbre (por muy noble que sea) resulta un tanto repugnante; pero lo cierto es que algunos de los mejores vinos del mundo se hacen así.

Sorprendentemente, y a pesar de lo mal que suena lo de la podredumbre, desde el siglo XVI se han hecho vinos deliciosos gracias a este dañino (en condiciones normales) hongo. Si las primeras veces el vino se hizo así por accidente, porque se había pasado el tiempo de la vendimia y no había más remedio, las siguientes empezó a hacerse con pleno conocimiento de causa, en vista de los excelentes resultados previos.

Normalmente, las uvas se infectan con Botrytis cuando están maduras, pero si quedan expuestas después a condiciones más secas, se pasifican parcialmente, y la forma de infección contraída por el proceso parcial de secado es conocido, como decíamos, con el infortunado (aunque justo) nombre de podredumbre noble. Este tipo de podredumbre es más frecuente en otoño, cuando las uvas ya están sobremaduras y a las nieblas matutinas siguen tardes secas y cálidas, sobre todo en lugares próximos a ríos de caudal lento.

Así, cuando las uvas se vendimian en ese momento casi mágico tras la infestación, pueden producir vino dulce particularmente fino y concentrado.

El hongo se alimenta del azúcar y el ácido tartárico de las uvas realizando diminutos agujeros en la piel de la fruta. Esto permite que el agua se escape y concentra la pulpa, mientras que la piel se seca. El ácido tartárico restante se transforma en ácido glucónico y glicerol, lo que explica que los vinos botritizados presenten concentraciones más altas de lo normal de azúcar y glicerol, ácido láctico, glucónico y acético y polifenoles. La fermentación es mucho más lenta en estos vinos debido, precisamente, a su elevado contenido en azúcar.

Así pues, el papel de la botritis en el proceso estriba en la concentración del mosto, así como en el reajusta del metabolismo de la uva; en definitiva, a causa del hongo se añade toda una nueva gama de sabores, mucha más complejidad y una longevidad considerable. Todo depende del clima de cada año concreto. Los catadores han identificado en estos caldos sabores y aromas como madreselva, albaricoque seco, miel, cera de abeja, caramelo, frutos secos, tostadas e incluso sutiles notas de jengibre, todo ello además de los matices de cada variedad de uva.

Pero no sólo cuentan el hongo y las condiciones climáticas en este complicado proceso: el tipo de uva también es importante, ya que únicamente determinadas variedades, como hemos dicho, de uva blanca, son susceptibles del proceso. Esto se explica por su piel, más fina y sus racimos, un poco más compactos. En efecto, los intentos de tintos botritizados no han tenido éxito. Además, las condiciones climáticas necesarias solo se dan en ciertas regiones.

El hecho de que estos vinos sean tan caros como apreciados también tiene una fácil explicación: dado que las uvas pierden una cantidad considerable de agua, el rendimiento es muy pequeño, elevando inevitablemente los precios, de manera que, si quieres probar la delicia de la podredumbre, ¡empieza a ahorrar!

 

[1] Estructura microscópica especializada en la producción asexual de miles de esporas llamadas conidios

[2] Abertura microscópica en la epidermis de las partes verdes de los vegetales superiores que permite el intercambio de gases y líquidos con el exterior.

También te puede interesar leer alguno de los siguientes artículos

Compártelo :)

6 comentarios sobre “Botritis: el enemigo del campo

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Resumen de nuestra Política de Privacidad

Responsable: Cosemar Ozono, SL.
Finalidad: Gestionar y moderar los comentarios.
Legitimación: Necesitas dar tu consentimiento para publicar un comentario.
Destinatarios: Tus datos se alojan en los servidores de LaPrimera.net.
Derechos: Tienes derecho a acceder, rectificar, limitar y suprimir los datos en la dirección del responsable (en nuestra política de privacidad).

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.