¿Cómo combatir nematodos en agricultura?

Los nematodos son un grupo diverso de animales con apariencia de gusano. Se encuentran prácticamente en todos los ambientes, siendo tanto parásitos como organismos de vida libre. Presentan altos niveles reproductivos, con 5 o 6 generaciones anuales. Su ciclo de vida tiene una duración de unas 3-4 semanas en las condiciones más favorables. No hay suelo que no tenga nematodos, aunque para producir daños, su número tiene que ser elevado y las especies de plantas, sensibles a ellos.Los nematodos parásitos de plantas están asociados al crecimiento de la planta y la producción del cultivo. Llegan a presentar una limitación significativa para la agricultura (sobre todo la de subsistencia) y son difíciles de controlar, ya que dañan las raíces de las plantas, introduciéndose en ellas y absorbiendo su savia.

Pérdidas ocasionadas en cultivo

Dado que es difícil o imposible observar a simple vista los nematodos en el campo, y que los síntomas que producen son a menudo inespecíficos, el daño que ocasionan frecuentemente se atribuye a otras causas más evidentes, como estrés hídrico o causas nutricionales, que realmente también se dan como efecto secundario debido al daño que los nematodos ocasionan en el sistema radicular.

La severidad de la enfermedad y la magnitud de las pérdidas causadas dependen de diversos factores, como la especie y raza del nematodo implicado, la susceptibilidad del cultivo hospedador, la población inicial, además de otros factores como la humedad del suelo, necesaria para su movimiento o la temperatura que activa su metabolismo de forma que a mayor temperatura, mayores velocidad de desarrollo, infección y tasas de reproducción.

Los agricultores y los técnicos a menudo subestiman el efecto de los nematodos en los cultivos. No obstante, diversas fuentes han estimado que los nematodos reducen entre un 12% y 20% la producción agrícola mundial, lo que representa aproximadamente unos 135.000 millones de euros anuales. Solo en el cultivo de tomate se han estimado pérdidas en torno al 43% en cultivos al aire libre y al 36% en cultivos protegidos. En los cultivos hortícolas, en concreto en el litoral almeriense, los nematodos agalladores, principalmente Meloidogyne incognita y M. javanica, son los que aparecen con mayor frecuencia, con un porcentaje de invernaderos infestados entre el 15 y 30%. Dentro de los invernaderos, el promedio de la superficie infestada por los nematodos está en torno al 20% y las pérdidas de producción cercanas al 33%.

El nivel de daño que causan los nematodos depende de una amplia gama de factores tales como su densidad poblacional, la virulencia de las especies o aislados, y la resistencia (habilidad de la planta de reducir la población del nematodo) o tolerancia
(habilidad de la planta de rendir una cosecha a pesar del ataque del nematodo) de la planta huésped. Otros factores que también contribuyen, aunque en menor medida, son el clima, disponibilidad de agua, condiciones edáficas, fertilidad del suelo, y la presencia de otras enfermedades y plagas.

El ozono como método de control

El ozono, el mismo compuesto que forma la capa protectora de la troposfera, presenta una gran capacidad desinfectante gracias a su poder oxidante.

Nuestra experiencia en cultivo de sandías demuestra como, tanto el crecimiento de las plantas como su vigor, han sobrepasado con mucho nuestras expectativas: no sólo el crecimiento, el tamaño de las flores y el vigor de las plantas es extraordinario, sino que no ha habido líneas infectadas por los hongos habituales (Mycosphaerella, Fusarium o Phytium), y no se ha perdido ni una sola planta.

Al estar el agua y el suelo desinfectados, y al ser el ozono también utilizado en pulverizaciones en lugar del sulfatado, se han evitado infecciones. Pero además, los tallos son mucho más gruesos, las flores más grandes, y las raíces se ven perfectamente hidratadas ramificadas y libres de nematodos.

De hecho, el buen estado de las raíces, que aparecen hidratadas y muy ramificadas, podría justificar, de alguna manera, estos inesperados efectos del ozono. Tanto es así, que incluso se ha dejado de añadir nutrientes químicos al agua. Tampoco ha habido necesidad de aplicar fitosanitarios.

 

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