Cómo evitar el fusarium en el cultivo

¿Cómo evitar el fusarium en el cultivo? Suele no ser fácil evitar el fusarium en la agricultura, ya que es una enfermedad difícil de controlar, por lo que es más eficaz aplicar medidas preventivas, como partir de material de plantación en buenas condiciones, el uso de variedades resistentes, agua libre de microorganismos y desinfección de semillas, que evitan los ataques durante la germinación, así como la rotación de cultivos.

Dependiendo del tipo de cultivo deberemos tomar unas u otras medidas. Fusarium resiste el invierno en restos de cultivos anteriores, por lo que deshacernos correctamente de los desechos podría ayudar a que no se propague.

Cómo controlar y evitar el Fusarium en agricultura

Un suelo bien drenado, no compactado y los riegos localizados también evitarán que se disemine por el arrastre que produce el agua. También se puede realizar la desinfección del suelo por solarización.

Los tratamiento químicos a la planta deben realizarse después del trasplante. Normalmente, cuando se utilizan productos químicos para tratar esta enfermedad, se hacen varios ciclos. En ellos se intercalan las aplicaciones de los diferentes productos durante un determinado lapso de tiempo, éste va determinado directamente por los productos utilizados y las cantidades a razón del tipo de cultivo y la especie en concreto del hongo.

Los tratamientos químicos del suelo o semillas, además de resultar agresivos, y costosos (económica y medioambientalmente) no asegurar la destrucción de Fusarium, y dejan residuales tóxicos indeseables en suelo y plantas, con los problemas que ello implica.

Agua de riego en la agricultura: Desinfección y descontaminación de suelos

Ya hemos comentado que las especies del género Fusarium pueden sobrevivir mucho tiempo como saprófitas sobre restos vegetales del suelo en descomposición, así como en el agua de riego. El riego con agua ozonizada elimina eficazmente los reservorios de hongos del suelo, dejando el área libre de peligro para el siguiente cultivo.

El uso de agua ozonizada para el riego consigue, además de proporcionar un agua completamente libre de microorganismos potencialmente peligrosos para las plantas, permite descontaminar el suelo, mejorando notablemente sus propiedades físico-químicas, con lo que los transforma en suelos más ricos en nutrientes, de los que la planta obtiene con mayor facilidad los elementos que necesita para un crecimiento vigoroso y sano.

Los suelos poseen una cierta capacidad para asimilar las intervenciones humanas sin entrar en procesos de deterioro.

Sin embargo, esta capacidad es ampliamente sobrepasada en muchos lugares tras años de cultivo. Además, el suelo sufre la contaminación por residuos de productos fitosanitarios y fertilizantes. Algunos de ellos permanecen en el suelo, y desde allí se integran a las cadenas alimenticias, aumentando su concentración a medida que avanzan de nivel trófico.

El riego con agua ozonizada consigue descontaminar los suelos sobrecargados de residuos químicos que interfieren con sus propiedades físicas, con lo que dificultan la absorción de nutrientes por parte de las raíces y provocan una disminución en la disponibilidad de determinados elementos fundamentales para el correcto desarrollo de las plantas.

Como se ha demostrado, el ozono actúa en la rizosfera, devolviendo a los suelos sus características físico-químicas naturales, proporcionando suelos más esponjosos, con mayor absorción, menos proclives al encharcamiento y más oxigenados, lo que redunda en una disminución del estrés de las raíces y por tanto, en una mejor absorción de nutrientes, de igual manera, evitará que el hongo y sus esporas se diseminen por el arrastre que produce el agua. ver más información sobre el tratamiento de aguas con ozono.

La solución del ozono en las pulverizaciones

El ozono, potente oxidante con alta capacidad biocida, acaba eficazmente con los hongos de la especie Fusarium sin dejar residuos tóxicos, resultando inocuo para las plantas.

AGUA OZONIZADA:

El ozono disuelto en aguas en las concentraciones adecuadas, puede ser utilizado como desinfectante foliar y de frutos, dado su alto poder biocida, capaz de eliminar los hongos y bacterias causantes de enfermedad en las plantas.

Pulverizaciones periódicas con agua ozonizada garantizan una cosecha abundante, y una plantación libre de hongos, con un aumento en la salud, resistencia y vigor de las plantas.

Asimismo, el ozono es un potente cicatrizante, por lo que es aconsejable su uso tras la cosecha o la poda ya que las heridas dejadas por las ramas o el fruto al ser cortados constituyen un paso franco para los microorganismos patógenos; al acelerar el proceso de cicatrización y mantener las heridas libres de microorganismos (porque los destruye), las pulverizaciones con ozono garantizan que las plantas no se vean afectadas, no sólo por Fusarium, sino por las diversas enfermedades que pueden desencadenarse tras estas operaciones.

ACEITE DE VERANO:

Se conocen como “aceites de verano” una serie de aceites minerales utilizados como insecticidas, sobre todo en árboles y arbustos.

Aunque no se conocen experiencias previas en esta aplicación específica del ozono, existe la posibilidad de ozonizar el aceite de verano, consiguiendo con ello, además de su efecto insecticida, un efecto biocida de alta eficacia, al ser el aceite un vehículo idóneo para las moléculas de ozono. Disuelto en el aceite, la permanencia del ozono en la superficie donde se aplica es mucho mayor, aumentando así el tiempo de contacto entre los microorganismos y el ozono, con lo que su eficiencia se vería incrementada notablemente. Así lo hemos constatado en los casos de aplicación de aceite de oliva ozonizado como desinfectante.

Sigue el siguiente enlace si quieres ver más soluciones con ozono para la agricultura.

Foto: Agranom en la wikipedia.

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