¿Cómo purifican el aire los iones negativos?

Los ionizadores, y también los purificadores de aire con función ionizadora, transforman un ambiente cargado e irrespirable en una atmósfera fresca, oxigenada, libre de olores, en la que, en suma, da gusto respirar.

El equilibrio eléctrico natural entre la atmósfera y la tierra dicta que un ambiente sobrecargado de iones positivos necesita una inyección de iones negativos para volver a equilibrarse, y ésta es, precisamente, la función que cumplen estos dispositivos.

De hecho, en la naturaleza los iones negativos los genera la luz solar, los relámpagos o el movimiento del agua, en forma de olas o saltos de agua. Se trata, por lo tanto, de una necesidad biológica que no se ve satisfecha en las urbes, así como tampoco en el interior de las viviendas.

¿Qué hacer?

Como hemos apuntado, los purificadores de aire y los ionizadores son aparatos diseñados de forma específica para resolver éste y otros problemas derivados de la insalubridad del aire interior.

Por un lado, además de los iones, los purificadores de aire combinan distintas tecnologías, como el ozono, los rayos ultravioleta y potentes filtros.

Es así como la función ionizadora forma parte de un proceso de tratamiento del aire que tras filtrarse y desinfectarse vuelve a la atmósfera ionizado. El resultado es un aire puro, fresco, libre de agentes patógenos y alergénicos, que además de saludable logra equilibrar los iones negativos y positivos para un resultado de confort y bienestar.

El ionizador, por otro lado, es un equipo menos sofisticado, pero igualmente eficaz a la hora de realizar la función de refrescar el ambiente mientras lo limpia, y nos lo devuelve con un olor a hierba mojada después de la lluvia. Su funcionamiento consiste en la emisión de iones de carga negativa para equilibrar el exceso de iones de carga positiva (cationes), de tal modo que los polos opuestos se atraen magnéticamente y acaban por neutralizar los potenciales efectos negativos para nuestra salud y bienestar.

El uso de ambos equipos se recomienda especialmente en ambientes interiores con presencia de varios equipos electrónicos, así como de materiales plásticos, pues su simple existencia y funcionamiento agravan la llamada nube electrostática, es decir, la sobrecarga de iones positivos. Dolores de cabeza, mareos y sensación de estrés son algunos de los síntomas que pueden provocar estos ambientes.

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