Alimentos frescos por más tiempo con ozonizadores

Alimentos frescos por más tiempo con ozonizadores. La frescura de los alimentos perecederos es un valor tanto para el consumidor como para cada uno de los productores e intermediarios de la industria alimentaria. Un aspecto terso es agradable a la vista y, al mismo tiempo, un claro signo del buen estado del alimento.

Ozonizadores para mantener frescos los alimentos

A lo largo de la cadena productiva, sin embargo, la frescura de los alimentos perecederos puede verse comprometida por distintos factores que aceleran la descomposición y putrefacción.

Numerosos microorganismos pueden afectar también la superficie de los alimentos a consecuencia de una mala conservación o unas deficientes medidas  higiénico-sanitarias.

¿Cómo evitar la mala conservación? La solución está en un ozonizador.

La tecnología del ozono combate con eficacia cualquier riesgo de proliferación de microorganismos en la mercancía perecedera.

Lo hace desde todos sus frentes, atacando los puntos críticos desde el cultivo hasta la distribución, incluso en el ámbito doméstico. El gran poder germicida del ozono, inofensivo para la salud humana, elimina los patógenos, mohos y hongos, frenando su aparición y prolongando la frescura del alimento.

Lograrlo, evidentemente, necesita de la colaboración de todos los eslabones de la cadena, de principio a fin. Y en este camino el ozono puede garantizar el buen estado del alimento y una apariencia extraordinaria.

La frescura de un vegetal, por ejemplo, se observa por la dureza y brillo de su piel, su aspecto sano, su aroma genuino en un punto de madurez adecuado, la turgencia y la textura de la pulpa. En pescados es la dureza y brillo de la piel, las agallas rojas o la ausencia de olores a metano o amoniaco…

Todas estas características propias de una materia prima de calidad implican un proceso productivo adecuado y el respeto los niveles higiénico-sanitarios exigidos legalmente.

Conseguirlo, sin embargo, no es fácil. Son muchos los posibles focos de contaminación que acechan en el camino recorrido por un producto de vida útil corta dentro de la industria alimentaria, tales como el pescado, la carne, las frutas, verduras y hortalizas.

En estos casos, la tecnología del ozono dispone de ozonizadores diseñados para dar respuesta a todas las necesidades de desinfección, control bacteriológico y de desodorización de locales, alimentos, naves de almacenaje, utensilios y herramientas de manipulación o procesado.

La ozonización del agua permite realizar duchas a presión (útil en el lavado de frutas con ozono o como desinfectante de verduras, por ejemplo), complementadas con generadores de ozono de aire, inyección de ozono en cámaras refrigeradoras, los esterilizadores de utensilios, el ozono para potabilizar el agua de riego o para el lavado postcosecha…

Son muchos los equipos de ozono que garantizan la higiene alimentaria y la erradicación de los malos olores para obtener alimentos resplandecientes, con su olor propio, libres de gérmenes y de restos de pesticidas, fertilizantes, hongos, mohos, bacterias y demás microorganismos.

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