Consecuencias de los problemas de olores en restaurantes

Las consecuencias de los problemas de olores en restaurantes abarcan muchos aspectos, algunos realmente serios. Desde cuestiones relacionadas con una mínima salubridad hasta las asociadas a la calidad de los alimentos y del servicio, sin olvidar la sensación de disconfort a nivel de clientela y de personal.

A su vez, estas consecuencias derivan en problemas de distinta índole. Se trata, en suma, de un problema que tiene muchas caras y, por lo tanto, se debe atacar en distintos frentes. Tanto por los distintos focos de olores que pueden provocarlo como por sus diferentes clases y problemas asociados.

Afortunadamente, la tecnología del ozono se caracteriza por una versatilidad que permite resolver el problema de desinfección ambiental de forma fácil, rápida e integral, además de desinfectar en profundidad sin dejar olores ni residuos de ningún tipo en las cocinas de los restaurantes y eliminar el olor a fritanga que hay en muchos de ellos.

Lo consigue gracias al conocido fenómeno de la ozonólisis.

La ozonólisis se de una oxidación provocada a partir de una pequeña dosis de ozono en agua o en aire. El resultado es una ozonización durante unos minutos, tiempo de actuación suficiente para lograr los mejores resultados en desinfección de superficies y agua, incluyendo alimentos, tejidos, atmósferas interiores (estancias, neveras, cuartos de baño, etc.) y el mismo agua potable.

Las mezclas de olores en restaurantes

La pérdida de la calidad de la materia prima adquirida es una de las consecuencias que se suelen sufrir por los problemas de olores. Son muchas las situaciones que pueden desembocar en ello, entre otras la  misma cercanía entre distintos productos en almacenes de alimentos, en armarios, en el frigorífico o incluso en el congelador.

O, sin ir más lejos, algo tan común como un alimento o alimentos que se echen a perder por putrefacción. Se generan unas pestilencias que no solo resultan desagradables, sino que además contaminan otros alimentos y se superponen a los aromas originales.

El resultado de estos incidentes, relativamente frecuentes en un restaurante, es una atmósfera enrarecida que resulta insalubre, obligándonos a llevar a cabo una trabajosa limpieza en profundidad. Incluso tras limpiar utilizando desinfectantes, pues los limpiadores tienen una composición química muy agresiva a nivel olfativo, sin olvidar que añaden un plus de toxicidad al ambiente.

Igualmente, las mezclas de olores de muy distinto tipo pueden afectar a la calidad ambiental. Son habituales los ambientes enrarecidos por esta causa, y sobre todo hemos de poner especial cuidado cuando ocurre en las salas de comedor. En especial, será importante evitar que lleguen a ella los olores del baño y de la cocina, provocando un resultado insufrible.

El disconfort ambiental

La falta de calidad ambiental, en efecto, constituye uno de los principales problemas asociados a los olores. Además, entre ellos incluimos también los olores procedentes de los mismos ambientadores, ya que por lo general son productos de composición química que enrarecen el ambiente.

Sobre todo, resultan muy desagradables cuando se utilizan para camuflar olores, con lo que acaba empeorándose la situación. En la práctica, solo cuando la calidad ambiental es óptima se aconseja optar por añadir algún aroma, si bien el ozono hace innecesario hacerlo.

Basta con realizar tratamientos regulares con ozonizadores o con modernos purificadores de aire para conseguir un aire libre de olores, en el que dará gusto respirar. En el caso de los restaurantes, tratar el aire en el comedor puede requerir tanto tratamientos esporádicos con ozonizadores portátiles y mantenimientos con purificadores de aire.

En muchos casos, bastar con éstos para conseguir resultados idóneos, pero otros exigen un refuerzo. Es el caso, por ejemplo, de necesitan un plus de desinfección y desodorización por tener problemas de olores de tuberías a causa de humedades o, por ejemplo, averías que exigen reformas que aún no se han realizado o que no van a hacerse por cualquier motivo.

Sea como fuere, los olores desagradables se traducen en una pobre experiencia por parte de la clientela. Y, por lo tanto, serán clientes insatisfechos. Por su parte, el personal también sufrirá este problema. No tanto a nivel de confort, sino de precisar un ambienter laboral más saludable, con lo que inevitablemente también su satisfacción será baja, y ello repercutirá en su rendimiento.

Problemas ocultos

Del mismo modo que el ozono puede controlar olores provocados por focos de pestilencias que vienen de humedades o averías, estos malos olores son un síntoma de un problema de insalubridad. En muchas ocasiones, eliminar olores no basta, y precisamente por ello el ozono se revela como un gran aliado.

No en vano, será de inestimable ayuda su doble actuación, desinfectante y desodorizadora al tiempo, si bien en muchas ocasiones se identifican los problemas a partir de esos olores. No perdamos de vista que, detrás de los malos olores pueden haber un problema oculto que requiera una atención urgente.

Adiós a los malos olores en restaurantes gracias al ozono

Como ha podido comprobarse, la casuística es muy variada, y sus consecuencias también pueden repercutir en muy distintos aspectos, si bien el problema siempre es común: las pestilencias o los olores molestos. A su vez, las soluciones son variadas: la tecnología del ozono, haciéndola servir a través de los distintos modelos de ozonizadores y generadores de ozono que contamos en el mercado.

Nos serán útiles tanto aquellos generadores de ozono uso profesional como también otros generadores domésticos que por sus prestaciones puedan rendir perfectamente  para el uso o usos que vayamos a darles. En resumidas cuentas, la clave está en valorar la situación y encontrar esa combinación de equipos que pueda solventar el problema o problemas de olores que plantea un determinado restaurante.

Siempre teniendo en cuenta la doble ventaja que ofrece el ozono, a la vez desinfectante y eliminador de malos olores. Idealmente, aprovechemos esta higienización integral para conseguir los mejores resultados en los restaurantes.

Entre otras posibilidades, será de gran ayuda la ozonización para la conservación de alimentos, (higiene alimentaria) prolongando su frescura y previniendo también las contaminaciones cruzadas, así como las mezclas de olores. De este modo, será más difícil que los alimentos se estropeen, con lo que también prevenimos posibles focos de hedores.

En casos difíciles que arrastran problemas de olores se hace necesario actuar cuanto antes y de forma rápida, preferiblemente recurriendo a soluciones específicas de alto rendimiento. En ozonización resultan extraordinarias las actuaciones que se realizan a nivel ambiental de forma intensiva mediante el uso de un cañón de ozono portátil.

A diferencia del uso que se realiza de los ozonizadores, o también de los purificadores de aire que incluyen la función ozonizadora, se trata de un tratamiento de choque. Por lo general, se efectúa cuando no hay nadie en el local. Si bien el ozono no resulta perjudicial para personas ni medio ambiente, su actuación durante unos pocos minutos de forma más intensa recomienda hacerlo así por simple precaución.

Una vez llevado a cabo, podemos actuar como de costumbre y seguir con el normal funcionamiento del restaurante, ya libre de malos olores y desinfectado en profundidad. Beneficiándonos, en suma, de una excelente calidad ambiental.

Sigue el siguiente enlace para ver la solución para la desinfección y eliminación de olores en restaurantes.

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